El empresario y dirigente institucional conversa con Mariano Cerda sobre inmigración, empresa familiar, crisis, sucesión, deporte y el valor de mantener unida a la familia. El capítulo se estrena este martes 20 de octubre a las 22:00 horas por UCV TV, YouTube y Spotify. Su versión radial será emitida el jueves 22 de octubre a las 19:00 horas por UCV Radio.
El nuevo capítulo de El Inversor Serial | Versión Late tiene como invitado a Miguel Zahr Maluk, empresario y dirigente institucional de la Región de Valparaíso, integrante de una familia vinculada por más de un siglo al comercio, la actividad empresarial y el desarrollo de la zona.
La conversación recorre una historia marcada por la inmigración desde Medio Oriente, el esfuerzo de las primeras generaciones y la transformación de un pequeño negocio comercial en una empresa capaz de atravesar crisis, cambios económicos y sucesivos procesos de adaptación.
Más que revisar cargos o cifras, el programa busca comprender cómo se cuida un legado sin quedar detenido en el pasado. Miguel habla de continuidad empresarial, decisiones difíciles, prudencia financiera y de una convicción que ha acompañado a su familia: ordenar a tiempo los cambios de propiedad para proteger tanto la empresa como los vínculos familiares.
Una historia familiar construida en Valparaíso
Miguel recuerda una infancia profundamente familiar, marcada por las reuniones con primos, la austeridad y un sentido de pertenencia que se fue transmitiendo entre generaciones. Por el lado materno, su madre llegó a Chile desde Siria cuando era niña; por el lado paterno, sus abuelos también formaron parte de la inmigración árabe que echó raíces en Valparaíso a comienzos del siglo XX.
Su abuelo comenzó como comerciante viajero, recorriendo distintos pueblos de la región con una maleta en la que llevaba corbatas, broches y otros productos. Con una vida austera y nueve hijos, fue reuniendo poco a poco el capital que permitiría dar continuidad al negocio familiar.
De una libreta en árabe a la industria textil
La crisis de 1929 golpeó a la familia en un momento especialmente complejo. Al mismo tiempo, el abuelo de Miguel sufrió un desprendimiento de retina que prácticamente le impidió seguir viendo. Las deudas de sus clientes estaban registradas en una libreta escrita en árabe.
Su padre, con apenas 15 años, dejó el colegio, buscó personas que pudieran traducir aquella libreta y comenzó a cobrar, vender y reactivar el negocio. Ese episodio resume una historia construida a pulso y explica buena parte de la relación que Miguel desarrolló con el trabajo, la responsabilidad y la necesidad de adaptarse ante escenarios adversos.
Con el tiempo, la familia pasó del comercio a la fabricación de pañuelos y frazadas. La empresa incorporó maquinaria, desarrolló procesos productivos y logró mantenerse activa incluso cuando la apertura económica hizo desaparecer a gran parte de la industria textil chilena.
“Hoy conoceremos una historia construida a través de generaciones: inmigración, esfuerzo, empresa y profundas raíces en la Región de Valparaíso.”
Crisis, banca y adaptación empresarial
Antes de incorporarse definitivamente a la empresa familiar, Miguel estudió Ingeniería Comercial en la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y trabajó durante seis años en la banca. Allí vivió intervenciones, liquidaciones y la crisis financiera de comienzos de los años ochenta, una experiencia que le permitió conocer desde dentro el financiamiento de largo plazo, la renegociación de deudas y la presión de tomar decisiones en contextos de incertidumbre.
En 1983 regresó a Valparaíso para sumarse a la empresa. Mientras la industria textil nacional retrocedía, su familia decidió modernizar maquinaria y aumentar la capacidad productiva. Más adelante, la compañía amplió su oferta hacia sábanas, plumones, toallas y otros productos textiles para el hogar, incorporó importaciones y abrió nuevas líneas de negocio.
La adaptación también tuvo una dimensión internacional. A fines de los años noventa, y a partir de una exposición apoyada por ProChile en Moscú, la empresa comenzó a exportar frazadas de lana a Rusia. Durante cerca de una década, enviaron aproximadamente un contenedor mensual, en una experiencia que Miguel recuerda como uno de los hitos más significativos de su trayectoria.
Ordenar la sucesión antes de que aparezcan los conflictos
Uno de los momentos centrales del capítulo ocurre cuando Miguel relata la decisión de su padre de vender la fábrica a los tres familiares que trabajaban directamente en ella. La compra exigió endeudarse y demoró cerca de quince años en pagarse, pero permitió separar con claridad la propiedad, el trabajo y las responsabilidades de cada integrante de la familia.
La motivación era evitar que, con el paso del tiempo, convivieran dentro de la empresa socios que trabajaban en ella y otros que solo participaban de la propiedad, una diferencia que podía terminar generando expectativas y conflictos. Para Miguel, esa decisión fue una lección temprana sobre sucesión: las conversaciones difíciles deben darse antes de que los problemas aparezcan.
Décadas después, la familia volvió a enfrentar una transición de propiedad y logró resolverla de manera conversada, sin resentimientos y conservando la relación entre primos que habían trabajado juntos durante cuarenta años. Hoy, con una nueva generación ya incorporada, Miguel reconoce que el desafío vuelve a ser diseñar un modelo que permita continuar sin comprometer la unidad familiar.
Del negocio propio al compromiso con la región
La trayectoria de Miguel también se extiende hacia espacios gremiales, sociales y deportivos. Fue director y tesorero de ASIVA y participa como director fundador de Fundación P!ensa, iniciativa que describe como una forma de devolver a la región parte de lo que la zona ha entregado a su familia.
Sin embargo, su principal cable a tierra está en el deporte. Desde hace años participa en Deportivo Árabe, club de básquetbol próximo a cumplir un siglo de historia. La institución reúne hoy a más de 250 niños y niñas en sus distintas categorías y busca entregar no solo formación deportiva, sino también experiencias, disciplina y herramientas para la vida.
Miguel también es vicepresidente de la Asociación de Básquetbol de Valparaíso. En ambos espacios encuentra una forma concreta de honrar a quienes construyeron las instituciones antes que él y de mantener viva la relación entre la colectividad árabe, la ciudad y las nuevas generaciones.
“Mantener la unidad familiar es la base de toda convivencia. Los negocios y el dinero son medios. El dinero ayuda, pero no es un fin en sí mismo.”
El dinero como medio y la familia como legado
Hacia el cierre, Miguel plantea que el verdadero legado no está únicamente en la continuidad de una empresa ni en el patrimonio acumulado. Está, sobre todo, en conservar la unidad familiar, aprender a conversar las diferencias y transmitir a hijos, sobrinos y nietos una manera de enfrentar los problemas sin romper los vínculos.
Su reflexión final conecta empresa, familia y bienestar: el dinero puede facilitar muchas cosas, pero no reemplaza la tranquilidad, la felicidad ni la capacidad de compartir. Esa mirada da sentido a un capítulo donde la historia empresarial funciona como punto de partida para hablar de responsabilidad, pertenencia y continuidad.
…Porque cuando la vida enseña, vale la pena escuchar.